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Despedida de Cristian Pérez - Sí a la Paz

Colombia: Falsa Democracia

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Falsa democracia

RECOMENDADO CAMBIO TOTAL

[Colombia] Falsa democracia II: la democracia burguesa

Hernando Vanegas Toloza, Postales de Estocolmo. En el artículo de ayer abordamos, someramente, la historia de la democracia burguesa ...

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Las venas abiertas de Colombia

Allende La Paz, Cambio Total.

La sangre ha corrido hacia los campos y ciudades cual si tuviéramos abiertas nuestras venas.

A través de esas venas se escapa el soplo de vida. Ese soplo que nos lleva a realizar actos hermosos, humanitarios, y desafortunadamente a actos dantescos.

Actos como decretar la guerra, contando con enorme presupuesto, armas, aviación, armas biológicas y químicas, suponiedo que aplastarán como cucarachas a las personas objeto de su odio o de su experimento.

Ese soplo de vida que corre por nuestras venas nos da el arresto suficiente para enfrentar todas las injusticias del mundo.

Por ello 48 campesinos enfrentaron decididamente la declaratoria de Guerra del estado colombiano en 1964. Ese soplo de vida fue convirtiendo en miles esos 48.

Hoy esos campesinos son médicos, agrónomos, abogados, poetas, caricaturistas, radistas, locutores y periodistas, y algunos que la mezquindad del estado les negó la posibilidad de estudiar son excelentes cultivadores del campo y del amor.

Están llenos de amor. Por ello han perdonado a los que los agredieron y los arrojaron al pozo sin fin de la guerra. Y esperan reciprocidad del estado y toda la sociedad porque todos somos victimarios y víctimas al mismo tiempo.

No se perdona cuando en todo momento y a toda hora se hurga en la herida propia y se le enrostra a los que produjeron esa herida ser el causante de todas las desgracias nuestras cuando en realidad la culpa de nuestras desgracias somos nosotros mismos.

Quiero tener las manos manchadas de Paz, como dice el periodista-documentalista vasco Unai Aranzadi. Esa es una tinta que no mancha. No es como la mancha de sangre. Mas para quitar la mancha de sangre es necesario mancharnos de Paz.
Realizemos actos de reconciliación, perdón y de paz.


Votemos SÍ al plebiscito este domingo. Entre las miles de miles de razones de votar SÍ por la Paz, está que será el futuro luminoso de nuestros hijos, nietos, abuelos, de nuestra humanidad.

Acerca de los aviones Kfir en la ceremonia del 26 de septiembre firma del Acuerdo Final - por Timoleón Jiménez

Como la muerte de nuestro Comandante Alfonso Cano, en medio de los primeros intercambios que condujeron al final exitoso de este proceso, se trata de una más de las tantas provocaciones que tuvimos que enfrentar, con la mayor serenidad y sindéresis, a lo largo de estos años y hasta el último momento.

Por Timoleón Jiménez 

Ya se ha difundido y comentado de manera amplia, la desafortunada presencia de los aviones Kafir el día de la firma del Acuerdo Final de La Habana. Son muchos los que se preguntan a qué obedeció el paso amenazante de los aviones de guerra sobre el escenario en el que estaba terminando su discurso el comandante de las FARC-EP.
En general podríamos concluir que se presentó un consenso en torno al rechazo al hecho. Inoportuno, impertinente, e incluso altamente peligroso. Estaban presentes, entre otras personalidades, el Secretario General de la ONU, el Secretario de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, quince Presidentes en ejercicio y sigan añadiendo ex Presidentes y demás.
Se comenta incluso de posibles reclamos diplomáticos contra el gobierno de Colombia. Eventos de esa naturaleza son supremamente serios, solemnes de tal altura, que una broma de tan pésimo gusto no admite ni siquiera ser pensada. Hubo periodistas extranjeros que alcanzaron a exclamar atónitos golpe de Estado. Y muchas mentes por las que cruzó la idea de una sucia traición.
¿Por qué el Presidente Santos dio el visto bueno a semejante esperpento, en medio del acto oficial que sellaba tras cincuenta y dos años de guerra el fin del conflicto armado? ¿A pocos minutos de que el coro de niños y adultos diera rienda suelta a la portentosa interpretación del Himno de la Alegría, y de que él mismo clamara por no más guerra en Colombia?
No esperamos una explicación pública al respecto, quizás ni privada. Como la muerte de nuestro Comandante Alfonso Cano, en medio de los primeros intercambios que condujeron al final exitoso de este proceso, se trata de una más de las tantas provocaciones que tuvimos que enfrentar, con la mayor serenidad y sindéresis, a lo largo de estos años y hasta el último momento. 
En cambio sí quisiéramos referirnos al tratamiento que algunos comentaristas de la prensa confirieron al hecho. En particular a la nota elaborada al respecto en el diario EL TIEMPO y la que difunde el portal de las 2 orillas por la web. Las dos coinciden en que se trató de una demostración de fuerza de último momento, con la cual el Estado quiso mostrarnos su victoria final.
El tiempo no alcanza para leer todas las columnas de la gran prensa, pero basta con conocer el contenido de las reseñadas, para imaginar cuántas más se habrán elaborado y publicado en el mismo sentido. De hecho, la decisión editorial unánime de los grandes medios fue la de presentar en primer plano el rostro sorprendido de Timoshenko, para hablar de su miedo.
De su miedo al poder aéreo del Ejército de Colombia, de su miedo al ruido de los motores y de las bombas, del pánico a una muerte inesperada e instantánea. Para desde luego, abrir las puertas a la especulación consecuente. Las FARC fueron llevadas vencidas a la Mesa de Conversaciones, derrotadas a punta de bombas. ¿Hay muestra más palpable que la fotografía exhibida?
No parece fácil hallar un adjetivo más apropiado que diabólico, para calificar el modo como el asunto es abordado por los medios en mención. Estamos completamente seguros de que ninguno de los que escriben tales notas ha escuchado nunca un combate, a no ser que haya sido en una película, un documental o un video noticioso elaborado a prudente distancia.
Quien conozca el clásico video que los periodistas franceses elaboraron sobre los tiempos de Marquetalia y Riochiquito, sabe que desde entonces la aviación ha sido usada para bombardear y ametrallar campamentos, unidades guerrilleras y hasta población civil. Si ese hubiera sido el procedimiento adecuado para derrotarnos, la guerra no se hubiera prolongado por medio siglo.
Algo desprende fetidez en ese tipo de notas. Mientras EL TIEMPO resalta que gracias a las bombas perecieron Raúl Reyes, Jorge Briseño y Alfonso Cano, la nota que publica las 2 orillas se explaya en unas FARC acobardadas y temblorosas, firmando el Acuerdo Final impuesto por el gobierno nacional a manera de emplazamiento. La misma matriz de los largos años de la guerra.
No cabe responder a los autores de tales despropósitos. Al fin y al cabo se trata de simples amanuenses que expresan el resentimiento de ciertos círculos de poder absolutamente ofendidos con lo conseguido por las FARC. Sentimos que las grandes mayorías del país nos acompañan en esta victoria del pueblo colombiano, hemos ganado la paz y cómo le duele a algunos.
Debieran recordar al barón von Clausewitz, y a su fundamental texto sobre política y guerra. Esta no es otra cosa que la continuación de la primera por otros medios. Y más que la aniquilación del contendiente, la victoria consiste en imponer la voluntad propia al contrario. Si algo está perfectamente claro en los Acuerdos de La Habana, es que no hubo vencedores ni vencidos.
Las FARC vamos a continuar haciendo política, de manera abierta y legal, sin armas, llevando nuestro mensaje de renovación y cambio por todo el país. Con garantías plenas por parte del Estado. Sentimos salir de la guerra por la puerta grande, con reconocimiento oficial de la ONU, la Unión Europea, los Estados Unidos y prácticamente todos los países del mundo.
Eso no pueden negarlo ni siquiera nuestros más acérrimos detractores, más bien indignados y llorosos con las manifestaciones de felicitación y los augurios de éxito que nos brindan en bloque la comunidad internacional, el gobierno de Colombia, y sobre todo la mar de personalidades y organizaciones sociales, políticas, artísticas y culturales que aplauden el Acuerdo Final.
Alguna alteración mental de grave alcance deben padecer los inspiradores de los articulistas en mención. Eso que aplauden, el supuesto susto que los Kfir dieron a Timoshenko y los suyos el 26 en Cartagena, revela más bien lo fuera de lugar que se hallan hoy en día en Colombia y en el continente, las manifestaciones militares de la fuerza bruta y el terror.
Podríamos escribir un tratado acerca del carácter desproporcionado e inmoral de la guerra aérea contra las guerrillas. Algo que todos los presentes en el acto del 26 percibieron de inmediato. Pero no vale la pena alborotar ahora con eso. Firmamos el fin del conflicto y vamos por la reconciliación, por el perdón, por una Colombia sin odios, en paz y con justicia social. Así sea.
La Habana, 30 de septiembre de 2016.
Timoleón Jiménez, jefe del Estado Mayor Central de las FARC-EP

La debacle económica después del Sí al plebiscito

Ante la saturación de las mentiras para infundir miedo del No, y de las exageraciones sobre el paraíso prometido del Sí, hasta los densos y complejos temas económicos parecen un oasis.
Por: José Roberto Acosta - El Espectador.

Toca tapar el hueco fiscal abierto por un ministro de Hacienda que, habiendo administrado el país desde hace veinticinco años sin buenos resultados, ahora se disfraza como representante de una “nueva economía”.
Toca tapar el hueco de comercio exterior, el más grande de nuestra historia, pues los tratados de libre comercio no resultaron como lo prometieron, e insistir en que a largo plazo tendrán resultado es esconder que lo único seguro en ese plazo es que estaremos muertos, sobre todo cuando la política exportadora es la “política de la uchuva”, como si vendiendo tan deliciosa fruta pudiéramos compensar el desplome del traicionero petróleo.
Y mientras el país envejece, el sistema pensional sigue en pañales, sin abordar con responsabilidad el descalce matemático entre lo que muchos aportan pero pocos reciben, mientras se expiden normas peligrosas, como el decreto 1385, que autorizó autopréstamos con los fondos privados de pensiones a favor de los dos grupos económicos que los manejan. Contra este decreto ya cursa demanda ante el Consejo de Estado, esperando llamar la atención para que los afiliados al sistema privado se preocupen más por sus ahorros.
Se deberá debatir si el Banco Agrario ya no es agrario, si la mitad del dinero recibido por Isagén se enredó en las cuentas de gasto público corriente y si el hecho de que Cerrejón presente sus declaraciones de renta con un saldo cero a pagar justifica pedir que se bajen los impuestos a las empresas, mientras se pide aumentarlos a los trabajadores y mientras ministros y exministros abren sociedades en Panamá para no pagarlos.
Se deberá discutir por qué la Superintendencia Financiera actuó tarde en los desfalcos de Interbolsa y la debacle de la petrolera Pacific en la Bolsa, mientras calla en la billonaria estafa con los pagarés libranza.
Y todo este descuadre con amenazas ambientales, como las licencias exprés, el fracking petrolero, la muerte de las ciénagas y del bosque seco tropical y avances de proyectos hidroeléctricos depredadores, como Porvenir II y posiblemente Cañafisto. Por esto será valioso el Sí, a ver si abordamos en serio estos serios temas.
@jrobertoacosta1
 

Dossier Álvaro Uribe Vélez

Colombia Invisible - Unai Aranzadi

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Basta de Terrorismo de Estado

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